Con apoyo del Fondo de Acción para el Aborto Seguro/Safe Abortion Action Fund, administrado por International Planned Parenthood Federation, IPPF (Londres), la RSMLAC está llevando a cabo actualmente la segunda etapa del proyecto titulado: Construcción de Mesas Ciudadanas para la Despenalización del Aborto Terapéutico en Chile, que se desarrolla a partir de la instalación de Mesas Ciudadanas por el Derecho a Decidir, en cinco regiones de Chile.
Como se plantea en el artículo central de esta sección, Chile no cuenta con ninguna causal o plazo en que se permita la interrupción legal del embarazo. Entre 1931 y 1989 existió la figura del aborto terapéutico en el Código Sanitario, pero fue derogado por la junta militar de la época. Por la condición de procedimiento clandestino, existen estimaciones acerca de los abortos inducidos que se realizan, con cifras que oscilan entre 120 mil a 160 mil al año, al mismo tiempo que alrededor de 30 mil mujeres son hospitalizadas por complicaciones derivadas del aborto inseguro.
Considerando la compleja problemática de las mujeres que abortan en condiciones de ilegalidad, a menudo con procedimientos de alto riesgo, y con la amenaza de ser acusadas y castigas penalmente, las organizaciones de mujeres y feministas han hecho del aborto un tema principal de sus agendas. A partir de ello muchas de estas organizaciones se articularon en el proyecto impulsado por la RSMLAC, integrando las Mesas Ciudadanas que buscan generar las condiciones para que a nivel de las personas y las organizaciones sociales se instalen las capacidades organizacionales y los argumentos para reposicionar la discusión sobre la necesidad de implementar el aborto terapéutico en el país.
En el contexto de este proyecto, se realizó recientemente en Santiago un taller de comunicación estratégica para definir los principales ejes que definirían una campaña favorable a la reposición del aborto terapéutico en Chile, identificando cuáles son los actores principales implícitos en la temática y cuáles son los atributos que definirían una línea comunicacional en este ámbito.
Las coordinadoras de las Mesas se refirieron al proceso que dirigen en cada una de las regiones, y respondieron lo que parece ser una interrogante principal: ¿es el aborto terapéutico la demanda real de las mujeres en Chile, como derecho arrebatado, o es una estrategia para exigir aborto libre, seguro y legal? Estas fueron sus respuestas:
Ángela Neira (Región del Bio Bio). Creo que es más conveniente, en una sociedad como la que vivimos, conseguir algunos avances si impulsamos el discurso de reposición del aborto terapéutico, y no el de aborto libre, seguro y legal, aunque este corresponda a nuestra demanda real. Por supuesto, reconocemos que el aborto terapéutico apela a lo médico, y entendemos que le estamos asignando a los grandes poderes un lugar privilegiado, le estamos haciendo “una petición” a los profesionales de la salud para que resuelvan proteger la vida y la salud de las mujeres, para que consideren que esta ley ya existió alguna vez. Entonces, esta estrategia de negociar con estos grades poderes sin duda tiene un límite, pues aunque existan y se acepten las causales para un aborto terapéutico, siempre la mujer estará impedida para decidir por ella misma. Será una junta médica quien decida si el feto es inviable, y será la justicia y la fiscalía la que determinará cuando la mujer ha sido violada y requiere un aborto terapéutico, y serán los médicos quienes determinan si la vida de la mujer está en peligro. O sea, esta una situación muy limitante para la mujer y para el ejercicio de sus derechos y su autonomía. Sin embargo, reconocemos que la sociedad chilena tiene el peso de ciertos valores muy instalados, como la sobrevaloración del que está por nacer, los derechos del feto que toman primacía sobre los derechos de la mujer, etc., y por ello pensamos que el aborto terapéutico, con las limitaciones que tiene, puede ayudarnos a abrir una brecha y de allí avanzar a otras etapas.
Marcela Arriagada (Región de la Araucanía). En las discusiones que hemos tenido como mesa, reconocemos que la reposición del aborto terapéutico puede plantearse como una demanda mínima de las mujeres, resaltando la necesidad de defender el valor de la vida y la salud de las mujeres. Estos son los ejes alrededor de los cuales nos podemos mover mejor en la lucha por recuperar ese derecho perdido. Asimismo, recalcamos la exigencia de una mayor justicia social, pues claramente la penalización total afecta desproporcionadamente a las mujeres pobres. Esta es, sin duda, una estrategia que nos sirve de ejercicio para seguir avanzando, ya que estamos ciertas de que hay más posibilidades de convocar a más personas centrándonos en este eje, pues creemos que hay que hacerlo paso a paso.
María Robles (Región de Antofagasta). A partir de este taller hemos podido reconocer que la defensa del aborto –terapéutico en este caso– debe basarse en el valor de la vida de las mujeres, y en el respeto de sus derechos humanos. Al mismo tiempo, es importante recalcar que en una región como Antofagasta, cuya principal actividad productiva es la minería, donde se ven tremendas brechas en el acceso a los recursos, y que además es extremadamente machista, sin duda la justicia social es un aspecto que me hace mucho sentido. Allí es fácil advertir cómo se interconectan las inequidades de género con las inequidades por condiciones socioeconómicas. Por ello participar en estas mesas creo que nos permite, o al menos a mí me lo ha permitido, tener una valiosa retroalimentación de lo que sucede en el aborto en las distintas regiones. Y respecto de si debemos centrarnos en el aborto terapéutico, por ahora, considerando las condiciones del país, me parece que es una buena estrategia, sabemos que debemos ir paso a paso.
Rosa Yáñez (Región Metropolitana). Esta tiene bastante claro el hecho de que el discurso del aborto terapéutico es una demanda mínima, es exigir que se salde una deuda de un derecho que fue arrebatado, por supuesto ampliando las causales de riesgo para la vida y salud de la mujer, para incorporar aborto por violación y por malformación fetal grave. Sabemos que hay sectores de mujeres que desean avanzar mucho más allá, pero les pedimos que, generosamente, aporten también a este camino, teniendo claro que un paso posterior será luchar por la libertad de decidir de las mujeres, desde un enfoque amplio.
Esta mesa está coordinada por el Foro de Salud y Derechos Sexuales y Reproductivos, que ha sido líder en defender públicamente el aborto y la maternidad libre como una decisión de las mujeres. Pues ahora, estratégicamente, estamos colocando el acento en aborto terapéutico.
Fresia Avendaño (Región de Valparaíso). Desde nuestra experiencia de trabajo con mujeres, tenemos la certeza de que en primer lugar hay que hablar de aborto en este país. Hay que despenalizar el debate, muchas veces coartado por los poderes fácticos. Nosotras hemos visto la situación de las mujeres pobres que arriesgan su vida en procedimientos peligrosos con graves consecuencias para su salud física y mental. Hemos podido darnos cuenta del absoluto desprecio con que la sociedad considera a las mujeres que se plantean interrumpor sus embarazos que no desean, o que las colocan en riesgo, o que gestan a fetos inviables y que están obligadas a mantener ese embarazo hasta el final. En general, el personal de salud no tiene consideración respecto de estos sufrimiento, como tampoco lo tienen los políticos, los legisladores ni la sociedad en general. La famosa agenda valórica de los políticos y de los sacerdotes solo tiene aplicación cuando se trata del cuerpo de las mujeres, cuando se trata de sus decisiones libres, la impresión es que esa autonomía les asusta. Por ello es importante y urgente levantar una campaña nacional de despenalización del aborto en Chile, aunque en una primera etapa pueda tener un énfasis en el aborto terapéutico.
















