El Informe 2009 de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, ODM, provee importantes antecedentes sobre los efectos de la crisis económica mundial y sus costos humanos. Señala, por ejemplo, que los avances en la lucha contra la extrema pobreza logrados entre 1990 y 2005, probablemente se han estancado puesto que en ese periodo el número de personas que vivía con menos de 1,25 dólares al día disminuyó de 1.800 millones a 1.400 millones. Pero en 2009, entre 55 a 90 millones de personas más que lo previsto antes de la crisis estarán viviendo en condiciones de pobreza extrema, con todo lo que ello implica para las posibilidades de gozar una vida digna.
De igual modo, la tendencia a la erradicación del hambre que existía desde principios de los 90, en 2008 se revirtió en gran medida por el aumento en los precios de los alimentos. Además, la prevalencia de hambre en las regiones en desarrollo está aumentando, pasando de un 16% en 2006 a un 17% en 2008. Esto implica la persistencia o agravamiento del fenómeno de desnutrición y malnutrición en población infantil y en mujeres.
En cuanto a la salud sexual y reproductiva, el documento enfatiza que cada año 536.000 mujeres fallecen como resultado de complicaciones del embarazo, el parto o el puerperio, y un 99% de estas muertes ocurre en países en desarrollo, es decir, donde hay más probabilidades de que las mujeres vivan en condiciones de pobreza. Efectivamente, la mortalidad materna se considera uno los indicadores de salud que ponen en evidencia una de las mayores brechas entre ricos y pobres, tanto entre países como dentro de ellos.
Así, en las regiones desarrolladas se registran nueve muertes maternas por cada 100.000 nacidos vivos, en comparación con 450 en las regiones en desarrollo. En estas últimas, 14 países tienen tasas de mortalidad materna de al menos 1.000 por cada 100.000 nacidos vivos. La mitad de esas muertes (265.000) ocurre en África subsahariana y una tercera parte (187.000) en Asia meridional. En estas dos regiones se produce el 85% del total de muertes maternas. En América Latina y el Caribe países como Haití, Nicaragua, Guatemala, Paraguay y Bolivia, entre otros, presentan también un alto número de muertes maternas.
Complicaciones obstétricas tales como las hemorragias posparto, las infecciones, la eclampsia, el parto prolongado o la obstrucción del parto, y el aborto en condiciones de riesgo son causa de la mayoría de las muertes maternas. Sin embargo, la mayoría de estos casos podría evitarse con servicios de salud reproductiva de buena calidad, con atención prenatal y postnatal, atención del parto por personal de salud calificado y acceso a servicios obstétricos de emergencia, todo lo cual sin duda es crítico en contextos de menores recursos.
A continuación incluimos un esquema que demuestra los distintos riesgos de salud para las mujeres a partir de su condición de pobreza.
Etapa 1. Pre-concepción y concepción
- La desnutrición de las niñas jóvenes puede causar defectos en el canal óseo del parto, lo que tendrá consecuencias tales como partos obstruidos, con mayor riesgo de muerte materna.
- La mutilación genital femenina, una violencia brutal contra el cuerpo de las mujeres y que se realiza a temprana edad, hace más difícil el parto y favorece infecciones diversas.
- La carencia de educación sexual favorece embarazos precoces no planeado o no deseados.
- El peligro de abortos practicados en condiciones inseguras es mayor en mujeres y niñas de menores recursos.
- Las infecciones no tratadas por falta de acceso a servicios, pueden derivar en la muerte de la mujer e infectar al bebé al momento de nacer
- La concepción durante un período de severa privación puede aumentar las probabilidades de mortalidad perinatal y también tener efectos en la salud de la mujer.
Etapa 2. Embarazo y crecimiento temprano del feto
- Ciertas enfermedades tales como rubeóla o el consumo drogas durante los primeros 40 días, pueden dañar al feto.
- Malas sustancias nutritivas/tóxicas en las primeras 12 semanas pueden causar anormalidades congénitas.
- Una dieta pobre y falta de descanso durante el embarazo significan pobre desarrollo del feto y bajo peso al nacer, y afectar severamente la salud de la mujer.
- Hay riesgo de tétanos para los recién nacidos/as si la madre no está inmunizada.
- Existe riesgo de parto prematuro si la madre sufre de toxemia, hemorragia, infección severa o tiene un embarazo múltiple, etc.
Etapa 3. Nacimiento y primera infancia
- Pobre estándar de atención del recién nacido/a.
- Mayor riesgo de muerte/discapacidad del recién nacido/a.
- Lactancia acortada por próximo embarazo.
- Alimentación por biberón contaminado.
- Riesgos de enfermedades en la primera infancia por falta de inmunización o inmunización incompleta.
- Alimentos de destete pobres o tardíos.
- Alimento insuficiente para proteger el crecimiento contra las enfermedades.
- Medio ambiente poco estimulante en la primera infancia.
Etapa 4. Niñez (hasta los cinco años)
- Las niñas podrán recibir menos alimentos que los varones, por discriminación temprana en base al género, al igual que menor atención de salud.
- Riesgos de inmunización incompleta: sarampión, poliomelitis, tuberculosis, etc.
- El agua potable impura causa cólera.
- Ambiente contaminado con feces causa enfermedades diarreicas y lombrices.
- Alimentación inadecuada retarda el crecimiento y reduce la protección de infecciones.
Etapa 5. Niñez (6-14 años)
- Una alimentación inadecuada causa desnutrición e impide el desarrollo.
- Las lombrices intestinales retardan el crecimiento y disminuyen la resistencia contra las enfermedades.
- Inadecuada protección contra la malaria.
- La falta de escolarización de las niñas pobres está asociada con peor alimentación, más altas tasas de natalidad y mortalidad infantil.
Etapa 6. Adolescentes y jóvenes adultas (15-24 años)
- La ignorancia sobre la sexualidad humana puede resultar en embarazo precoz no planeado o no deseado.
- Poco o ningún acceso a prevención del embarazo.
- Expuestas a abortos practicados en condiciones de riesgo.
- Poco acceso a tratamiento/consejería sobre infecciones de transmisión sexual.
- Falta de prevención y protección contra el VIH/SIDA.
- En riesgo de alcoholismo/drogas adictivas peligrosas, incluido el tabaco.
- En riesgo de accidentes de tráfico/muerte.
- En riesgo de lesión/muerte por violencia basada en el género
Etapa 7. Edad adulta (25-49 años)
- Escasa atención prenatal.
- Asistentes de parto/parteras no siempre capacitadas.
- Poca o ninguna atención después del parto.
- Peligros de muerte/discapacidad materna.
- Infección del tracto genital.
- Poco o ningún acceso al planeamiento/espaciamiento de hijos/as.
- Tratamiento tardío de enfermedades (tuberculosis, cánceres).
- Inadecuada protección contra enfermedades locales (malaria).
- Mal protegidas contra el VIH/SIDA.
- En riesgo de lesiones/daños ocupacionales.
- Riesgo para la salud mental y física por violencia basada en género
Etapa 8. Edad adulta mayor (50 años en adelante).
- En riesgo de aislamiento social y pobreza extrema.
- Riesgo más alto de cáncer del cérvix causado por verrugas genitales.
- Desnutrición debida a dieta pobre.
- Riesgo para la salud mental y física por violencia basada en género.
- Menores posibilidades de acceder a seguridad social, lo que agrava su condición de pobreza.
Fuente: Adaptado de: Marie-Thérèse Feuerstein. Poverty and Health. Reaping a Richer Harvest. Citado en: Salud Sexual. Los Desafíos. 1/2 1997. Londres, IPPF.









